El arte de luchar con una espada, es casi tan antiguo como nuestra historia. Aunque la Esgrima no se ha entendido desde sus principios como un deporte, su aprendizaje y práctica dieron lugar a torneos y competiciones de carácter deportivo.

Fuimos los españoles a finales del pasado siglo, quienes le dimos verdadera forma de deporte, convirtiendo la esgrima en el único deporte olímpico de origen español. Un asalto de esgrima, lejos de lo que a primera vista parece, no es sólo un conjunto de movimientos complicados y rápidos. Desde el interior de una careta el asalto toma una perspectiva muy distinta. Se establece un diálogo mediante fintas y acciones preventivas con las que cada esgrimista estudia a su contrarío, buscando sus posibles reacciones, sus puntos débiles, o ese momento de descuido, a la vez que intenta confundirle provocándole para que ejecute acciones de las que él estará prevenido.

Todo este diálogo lleva al tirador a escoger estos instantes para desarrollar la acción que todos vemos.

De la velocidad: distancia y coordinación adecuadas dependerán sus posibilidades de éxito.

Por el contrario, si el momento adecuado no fuese o si hubiese caído en una finta del contrario, se producirán intercambios de golpes en los que la experiencia, concentración y rapidez con el arma resultarán ser factores decisivos en el tocado.

Dadas las características de este viejo arte de la Esgrima, sus practicantes no necesitan de unas condiciones físicas excepcionales. Se trata de un equilibrio entre las condiciones mentales y físicas lo que hará de estos unos buenos esgrimistas.

Prueba de ello es que la esgrima se practica hasta una edad muy avanzada y no es extraño, por tanto, ver tiradores de 60 años plantar batalla y vencer incluso a tiradores muchísimo más jóvenes.

Si queréis conocer más acerca de la historia de la esgrima podéis consultar el siguiente documento. Historia de la esgrima.

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